Haciendo frente a la ola de agitación económica provocada por la pandemia global, los administradores de activos deben adaptarse y tomar medidas en varios frentes para navegar la crisis y emerger como entidades más fuertes y bien posicionadas. Así lo señala el nuevo reporte de Boston Consulting Group (BCG), titulado “Global Asset Management 2020: Proteger, Adaptar, e Innovar”.

Se trata de la 18° edición de este estudio de BCG sobre la industria global de la administración de activos. En este, se analiza de manera integral el desempeño de 2019 y examina los desafíos y oportunidades que los actores de esta industria enfrentarán en el futuro. Este año, el reporte examina con detalle una de las clases de activos que más han crecido en el último tiempo: inversiones alternativas. 

La categoría de inversiones alternativas representó casi la mitad de todos los ingresos de gestión de activos globales en 2019, a pesar de representar solo el 16% de los activos bajo gestión (AuM). El informe explora aún más la necesidad de desarrollar estrategias de distribución innovadoras, explicando cómo y por qué las empresas de esta industria deben crear experiencias de cliente “de clase mundial” que se extiendan más allá del rendimiento y que ofrezcan propuestas de valor más amplias.

“Las empresas que se destacan en la distribución están creando inteligencia de negocios orientada en datos para ayudar a toda la organización a desarrollar una comprensión más profunda de las necesidades de los clientes”, indica Simon Bartletta, socio sénior de BCG con sede en Boston, coautor del informe y líder mundial de la firma para el segmento de gestión de activos. “También están incorporando las necesidades personalizadas de los clientes al proceso de desarrollo de productos, adaptando cada vez más sus ofertas a áreas tales como la inversión en temas medioambientales, sociales y de gobierno”.

Una fotografía del rendimiento de la industria. El valor total de los activos bajo administración (AuM) a nivel mundial creció un 15% en 2019 a alrededor de US$89 billones desde los aproximadamente US$77 billones de 2018. Los clientes minoristas (que representan el 42% de los activos globales) crecieron aún más rápido a un 19% en 2019, alcanzando los US$37 billones. Mientras los clientes institucionales (que suponen el 58% del mercado) aumentaron un 13% hasta los US$52 billones. 

“En el caso de Latinoamérica, el valor de los activos bajo administración (AuM) creció un 11%, alcanzando los 1,9 billones de dólares, impulsado por el buen desempeño de Brasil que, como mercado, representa el 61% de los AuM en la región”, explica Federico Muxí. “Un punto clave para el desarrollo de la gestión de activos en la región ha sido el crecimiento de los fondos de pensiones, en la medida que las contribuciones de los trabajadores a estos han aumentado sostenidamente”, añade el Managing Director y socio de BCG.

El rendimiento de los mercados fue el principal impulsor de este crecimiento, representando aproximadamente tres cuartas partes de la expansión de los AuM de 2019, ya que los mercados de todas las regiones registraron niveles récord para este periodo desde la crisis financiera de 2008-2009. Además, los flujos récord de nuevos activos netos mostraron una alentadora imagen de sólida demanda de inversores. Los flujos netos totalizaron US$2,6 billones a nivel global, lo que representa el 3,4% del AuM global a principios del año, una proporción significativamente mayor que la media histórica del 1 al 2%.

La revolución de las inversiones alternativas. Las inversiones alternativas continuaron entre las clases de activos más fuertes en 2019, con un crecimiento de AuM que se aceleró al 13%. BCG espera que estas crezcan a una tasa anual del 4% hasta 2024, momento en el que representarán aproximadamente el 17% del AuM global y capturarán el 49% de los ingresos globales. Según el reporte, este crecimiento se dará principalmente por la demanda de los inversores por mejores desempeños, retornos no correlacionados, premios por iliquidez, y otros perfiles de rendimiento no tradicionales”.

No obstante, se esperan diversos desafíos. Esta demanda vendrá con un mayor nivel de escrutinio de los inversores, ya que las incertidumbres económicas mundiales de 2020 llegan a prácticamente a todo el mercado. Al mismo tiempo, es probable que el capital líquido invertible disminuya bruscamente a raíz de la recesión económica mundial de este año, y posiblemente se produzca una fuga a corto plazo hacia los activos de refugio seguro.

La próxima ola en distribución. El informe señala que los administradores de activos pueden mantener el negocio del cliente si ofrecen una ventaja competitiva a través de diferentes formas: rendimiento, mejores resultados; costos, entregando los mismos resultados que sus rivales, pero por menos; y a través de la experiencia general del cliente, entregando más valor total. Históricamente, los modelos de negocio basados ​​en el rendimiento o en los costos han dominado la industria, y ambos seguirán siendo relevantes. Sin embargo, tienen limitaciones naturales.

Según BCG, las empresas que lideran la experiencia del cliente lo ven como una estrategia transformadora. En particular, aplican consistentemente cinco prácticas en la que se mezclan una mayor proporción de cartera, más retención y rentabilidad. Estas cinco prácticas son: liderazgo con inteligencia de negocio orientada en datos; construcción de organizaciones sólidas de datos y tecnología; realinear ventas y marketing; actualización del ciclo de desarrollo del producto; y adopción de una cultura centrada en el cliente con incentivos proporcionales.

“En general, la tormenta que vive el mercado a principios de 2020 solo ha intensificado los desafíos de la industria, ya que los administradores de activos se encuentran en un territorio desconocido”, indica Lubasha Heredia, socia de BCG con sede en Nueva York y coautora del informe. “Después del colapso de 2008, la industria de gestión de activos se benefició de un repunte del mercado que produjo el mercado alcista más largo de la historia. Sin embargo, para 2020, las empresas deben recuperar los flujos y la rentabilidad a través de cambios más fundamentales en sus modelos de negocio. Esto es tanto un desafío como una oportunidad para acelerar y dar forma al futuro de la gestión de activos”.