Luego de un mes de enero en el que la recaudación real cayó, febrero volvió a mostrar el mismo comportamiento, con una caída del 5,3% tanto en el dato interanual como en el interanual acumulado para los dos meses (se toma una inflación del 2,2% para el mes). Así, se tiene al comienzo del año una caída similar a la de 2019 (-5,3% acumulado este año contra -7,1% observado en el primer bimestre del año pasado). 

Es importante no pasar por alto la caída real que viene sufriendo la recaudación en el comienzo del año ya que marca una pauta para la evolución y resultado fiscal de 2020. Desde la óptica nacional, es relevante el destino de la recaudación de los impuestos nacionales.

Concretamente, en febrero, la parte de la recaudación que queda en la esfera del sector público nacional cayó prácticamente a la misma tasa que el total (-5,2%). Habiendo sido ya enero un mes deficitario para las cuentas públicas nacionales, esto marca que si no se quiere que tal déficit siga creciendo (y si no se recurriera a cubrir la carencia de ingresos tributarios con recursos no tributarios) en febrero el gasto debiera haber disminuido en la misma magnitud que los Ingresos tributarios nacionales en términos reales.

De cara a lo que queda del año, si la recaudación tributaria no repunta, podría representar un desafío no menor para la Administración Nacional, que tendería a poner presión sobre el gasto y/o sobre la búsqueda de obtener más ingresos no tributarios (rentas del BCRA o del FGS) si el objetivo fuera no deteriorar el frente fiscal nacional. 

(Fuente: IARAF)