El impuesto a las ganancias es un tributo que pagan tanto las empresas (Impuesto a las Rentas de Personas Jurídicas o IRPJ) como las personas físicas (Impuesto a las Rentas a Personas Físicas o IRPF). Se trata de un impuesto progresivo. Actualmente, es la tercera fuente en importancia recaudatoria, luego de IVA y Aportes y contribuciones a la seguridad social. Su confección es muy compleja, e incluye distintas bases imponibles, deducciones, diferentes alícuotas y varios hechos gravados. 

En Argentina, se considera ganancia a: 

I. Los rendimientos, rentas o enriquecimientos producidos por una fuente permanente. 

II. Los rendimientos, rentas o enriquecimientos obtenidos por las sociedades comerciales y empresas unipersonales. 

III. Los resultados obtenidos por la venta de bienes muebles amortizables e inmuebles y por la transferencia de derechos sobre inmuebles. 

IV. Los resultados obtenidos por la venta de acciones, valores representativos, certificados de depósito de acciones, cuotas y participaciones sociales, monedas digitales, títulos, bonos y demás valores. 

El impuesto a las ganancias comprende 4 categorías divididas según la fuente de las ganancias. 

I. Ganancia de primera categoría: Corresponde a las ganancias generadas por el usufructo de los inmuebles urbanos y rurales. 

II. Ganancia de segunda categoría: Corresponde a los ingresos obtenidos por acciones, intereses, dividendos, etc. 

III. Ganancia de tercera categoría: Corresponde a las ganancias de las sociedades y empresas unipersonales. 

IV. Ganancia de cuarta categoría: Son las ganancias obtenidas por el trabajo personal, como: 

• el desempeño de cargos públicos nacionales, provinciales, municipales; 

• el trabajo de jueces, funcionarios o empleados del Poder Judicial de la Nación y de las provincias nombrados a partir del año 2017; 

• el trabajo de los empleados en relación de dependencia; 

• Las jubilaciones, pensiones, retiros o cualquier subsidio con origen en el trabajo personal; 

• los servicios prestados por los socios de las sociedades cooperativas; 

• las sumas asignadas a los socios administradores de las sociedades de responsabilidad limitada, en comandita simple y en comandita por acciones; 

• el ejercicio de profesiones liberales; 

• las compensaciones en dinero y en especie y los viáticos que se abonan como adelanto o reintegro de gastos por comisiones de servicio realizadas fuera de la sede donde se prestan las tareas; 

• las sumas pagadas por la desvinculación laboral de personas que trabajan en cargos directivos y ejecutivos de empresas públicas y privadas que sean mayores a los montos indemnizatorios mínimos previstos en la norma laboral aplicable. 

La irrupción del COVID-19 está provocando un fuerte descenso del nivel de actividad económica y de la recaudación. A su vez, es necesario aumentar el gasto, lo que deriva en un aumento del déficit primario, que se está financiando con emisión de pesos por parte del BCRA. 

La recaudación tributaria ya venía perdiendo peso en la economía aún antes de la pandemia, reflejando el impacto del alto nivel de carga tributaria en una economía en recesión. Dado el contexto actual, seguramente se volverá a generar una discusión en relación al nivel de carga tributaria y las posibilidades de aumentarla para recuperar recaudación. 

Ante esta situación, se considera importante analizar aspectos estructurales del conjunto de tributos de Argentina, principalmente en contexto regional. Es decir, qué posición relativa tiene nuestro país en Latinoamérica en materia de carga tributaria. 

En este documento se presentan los resultados de un análisis concreto de las alícuotas máximas del impuesto a las rentas para personas físicas en Latinoamérica. El interés es analizar qué pasó en nuestro país en los últimos años, pero hacerlo de manera comparativa al resto de países de la región. El análisis ideal es uno integral, es decir de todos los tributos y de todos los parámetros de cada uno, pero eso debe ser parte de un estudio más profundo y complejo. 

Dejando de lado a países que puedan dificultar el análisis, se seleccionaron los siguientes (en orden alfabético): Argentina, Bahamas, Barbados, Belice, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. 

(Fuente: IARAF)