*Por Nicolás Galarza, CEO de Quiena Inversiones – https://www.quiena.com.ar/  

Este título tiene un sentido irónico, ya que durante las últimas dos semanas el mercado de acciones de EEUU tuvo una caída de 17% (hasta el momento en que escribo esta columna), la cual es significativa, y todas las noticias atribuyeron la causa al problema del Coronavirus durante los últimos días y a la caída en el precio del petróleo durante el lunes 9 de marzo. Esto es típico: hay un movimiento en el mercado y se lo atribuye a algo que en ese momento es popular cuando en la realidad la correlación puede ser mínima o inexistente.

Y más allá de la causa, la opinión pública lleva a los inversores a la errada conclusión de que sus inversiones van a seguir en la misma dirección y llevan a tomar decisiones equivocadas como vender en pérdida. Esto es un error, por eso en estos momentos debemos recordar los principios básicos que nos van a alejar de tomar malas decisiones.

Voy a repetir un “cliché” que es lo siempre sugerimos hacer en estos casos: ¡NADA! Si un inversor construyó un portafolio de forma correcta, y está invirtiendo para el largo plazo (lo que se debe hacer en la bolsa), entonces ya se habrán tomado en cuenta situaciones como ésta e incluso mucho peores (como la crisis de 2008). Nuestro trabajo como inversores es seguir con el plan. 

Porque cada vez que ocurre una caída la gente piensa que “está vez es diferente”, pero nunca lo es. Veamos algunos casos reales donde quienes construyen portafolios de largo plazo, a veces confiando en empresas como Quiena, atravesaron ya esta situación:

2018 fue un año que puso a prueba la disciplina de los inversores. Para febrero 2018 ya se veía la caída de +10% en dos semanas. La más grande desde 2015. Si bien hubo período de recuperación, para octubre del 2018 el mercado había perdido todo el retorno generado en el año y la prensa en el mundo hablaba de que se terminó el período de suba y empezaría una recesión. En ese momento, insistimos con nuestra recomendación de no hacer nada, pero para finales de diciembre habíamos tenido el 14° peor trimestre de los últimos 100 años. Es generó que los inversores más escépticos creyeran que esa vez era diferente y se tentaron en vender. Sin embargo, desde Quiena insistimos en que, a pesar de ser un comportamiento normal en situaciones de estrés, había que seguir la recomendación de apegarse al plan de inversión y no hacer nada. Y, en efecto, 2019 fue un año de excelentes retornos.

No estoy diciendo que 2020 o 2021, o ningún año, va a ser un año de excelentes retornos, porque es imposible de saber. Pero si es posible saber que en el largo plazo estas caídas se ven insignificantes al lado del retorno que genera un portafolio balanceado como los que recomiendan asesores de inversión como Quiena.

Otro error común: Querer vender hoy para tratar de comprar en un menor precio. 

Quienes se vean tentados a vender todo ahora para comprar más abajo, deben saber que esta es una de las falacias más grandes del mercado. No sólo que hay muchísima evidencia teórica y empírica que apunta a que no es posible, sino que hay un estudio que debería asustarnos de intentarlo.

Si tomamos los últimos 100 años del S&P 500, el índice más representativo del mercado de acciones de EEUU, calculamos que el retorno anual promedio es del 7.35%. Pero si analizamos los días de los que salieron esos retornos encontramos que el 80% del retorno vino de sólo el 44% de los días. Eso quiere decir que si vendemos nuestras inversiones y nos perdemos de ese 44% de los días, habremos perdido la gran mayoría del potencial de retorno.

Debido a que NUNCA sabemos qué días van a subir y cuáles a bajar, estaríamos dejando al azar la gran mayoría del retorno que podríamos generar en el mercado. Incluso, analizando los resultados, encontramos otros puntos de quiebre. Por ejemplo, el 50% de los retornos del índice se generaron en el 17% de los días.

¿Creemos que podemos predecir cuáles días entrarán en el 17% de mayor retorno? Si la respuesta es NO (y en Quiena creemos que la respuesta siempre es NO), entonces no debemos arriesgarnos a vender las posiciones para volver a entrar en un menor precio porque tenemos un 83% de probabilidades de perdernos de los días que generan la mitad del retorno potencial.

Pensemos que estas estadísticas sumadas a la intención de vender en una caída para comprar en menores precios es exactamente lo que lleva a que los inversores poco experimentados caigan en el cliché de vender cuando todo cae y comprar cuando todo sube (lo opuesto a lo que habría que hacer).

Entonces, ¿deberíamos comprar más en esta caída? La respuesta es “depende”. Si tenemos un horizonte de inversión de largo plazo (este elemento es importante), y además tenemos una alta tolerancia al riesgo (buscando generar el mayor retorno posible y sin miedo de que nuestras inversiones sean negativas temporalmente), estas caídas se convierten en una oportunidad para hacer nuevos depósitos en un portafolio diversificado, y entonces aumentar el potencial de retorno.

La tolerancia al riesgo es algo importante, porque si en cambio, no toleramos posibles mayores caídas de corto plazo (que siempre son una posibilidad), entonces lo mejor es no hacer nada y esperar. Siempre debemos ser mecánicos en las inversiones, no actuar por miedo o euforia, y poner nuestra atención en el largo plazo.