El hospedaje informal de bajo costo, con un turista que comparte espacios con anfitriones y otros huéspedes, aparece como más afectado por el coronavirus y las pautas de distancia social, en tanto desde la hotelería consideran que es el momento de regularizar la actividad en lo legal e impositivo.


En la Argentina sobreviven los gigantes del sector con espaldas internacionales, como Airbnb y Booking, en tanto algunas experiencias locales desaparecieron o redujeron su actividad drásticamente, caso Alquiler Argentina.


La oferta se redujo en términos generales porque cayeron las búsquedas debido a la cuarentena, en tanto los propietarios ya no aceptan convivir con desconocidos, como era la base de esta experiencia, y sólo mantienen las propiedades para alquiler completo.

(Fuente: Télam)