A abril de 2020, ya están infectados 195 países con Coronavirus. El ratio global de letalidad, según los datos de la OMS, fluctúa entre el 3,7 y el 4,5% y este, a su vez, cambia mucho según el rango de edad de manera regional. La incertidumbre sobre el virus tiene a 3.900 millones de personas en estado de confinamiento, en sus hogares. Ya no se trata de una nueva década: un nuevo capítulo en la historia de la humanidad acaba de comenzar.

La rapidez en el buen uso de la información y de los recursos de cada país muestran un impacto muy diverso. Algunos países, como Alemania y Holanda, presentan índices de letalidad muy inferiores al promedio mundial. Para analizar esta situación, también es importante observar los ratios de necesidad de hospitalización, el porcentaje de la capacidad hospitalaria cubierta por infectados, el ratio de recuperación y el de recaída en cada región.

Aquellos países que logran un ratio superior al 30% de recuperación de infectados están por encima del promedio global. Aprender sobre sus buenas prácticas, que en muchos casos depende del buen uso de la tecnología, es fundamental para facilitar la supervivencia de los más débiles. Por citar un ejemplo, gracias al correcto análisis de millones de datos de la población recogidos y actualizados en tiempo real, en China descubrieron que el 7580% de los casos de contagio venían por contacto intra-familiar así que empezaron a aislar a los miembros de la familia afectados.

A fines de enero 2020, cada día en China surgían 3.500 nuevos casos de infectados por COVID-19. En menos de un mes y medio, el 11 de marzo, los nuevos casos bajaron a tan solo 24 por día. Corea del Sur copió el plan de China y logró bajar la curva también.


¿Qué tecnologías utilizan los países que lograron bajar la curva de infectados y cómo las aplican?